lunes, 2 de mayo de 2016

Historia de "EL CASAR"

La economía de El Casar se basa principalmente en La agricultura y ganadería tradicionales en estas tierras, las pocas  industrias  de su polígono la llave , bien situado pero infrautilizado, la  construcción e industria auxiliar y los cinco centros comerciales , centro de varios servicios , de los mas, menos   24.000 habitantes de "El Casar" solo están empàdronados alrededor de unos 12.000 habitantes , ya que la inmensa Mayoría de estos  , al trabajar en Madrid , no se empadronan , para tener acceso a colegios e Hospitales y otros servicios de  la vecina Comunidad de Madrid , creando a este pueblo un problema de infraestructuras a la hora de solicitar las ayudas y recursos necesarios para la población que sostiene.

Su fundación data de 1085, se fundo durante las repoblaciones de la reconquista , desde su fundación esta perteneció a distintos Señoríos Reales, siendo en el Siglo XVI cuando paso al Señorio de los Arzobispos de Toledo, posteriormente regreso de nuevo al Señorio Real, que este la vendió  al duque de Salerno y este  a su vez a la familia Negrón que este constituye un mayorazgo,  mayorazgo que se extinguió en 1592 y desde esta citada fecha El Casar  funciono como concejo Libre, La gran parte de su población actual vive  en las diversas urbanizaciones  del municipio, cuenta  con  Montecalderon , El Coto, Los Arenales, Las colinas, y Valdelosllanos, cuenta ademas  de esta población cuenta otras dos urbanizaciones  La del lago del Jaral  y Nuevo Mesones , que junto con la pedanía del pueblo de Mesones, dan a esta población una cifra aproximada mencionada anteriormente de los cuales solo están censados  al rededor del 50%.

Como edificios emblemáticos  contamos con la Iglesia de la Virgen de la Asunción  del siglo XVI, la  Ermita de San Blas, el  Silo con forma de torre amarillenta coronada en su cima por las banderas de Castilla-La Mancha, España y la Unión Europea, la finca de la Elvira y el Calvario.

Como hemos mencionado antes  el Casar fue un pueblo de la Repoblación  después de la expulsión musulmana, árabe y Judía, siendo los comunes de la villa de tierras de Guadalajara, su estructura socio-económica y político-administrativa de los Comunes de Villa y Tierra, se expande desde el siglo XI a través de un ancho territorio que media entre la orilla izquierda del río Duero y la derecha del Tajo. En ese amplio margen cabe entera la Extremadura castellana, la Transierra o grupo de tierras al sur de la Cordillera Central, y el denominado Reino de Toledo. Abarca también algunos fragmentos del norte del Duero por Soria y del sur del Tajo por las serranías conquenses. Y se expande en su estructura peculiar por tierras de la Extremadura leonesa, hoy provincia de Cáceres, y aun por las del Bajo Aragón en Zaragoza y Teruel o las sierras de Cazorla en torno a Úbeda y Baeza.

Solamente en la Extremadura castellana, en la que gran parte de las tierras de la actual provincia de Guadalajara quedaban incluidas, existieron en la Baja Edad Media un total de 42 Comunes de Villa y Tierra. Damos de ellos algunas pinceladas en cuanto a organización y función histórica. Desde el siglo IX, las tierras que van ocupándose en Castilla y la Extremadura castellana se denominan presuras que solían ser pequeñas, y se entregaban por el Rey a propietarios independientes, constituyendo la base del campesinado libre. Asociados constituyen aldeas, y éstas unidas por comarcas o territorios, usando de un Derecho tradicional de raíz germánica, acaban por constituirse en Comunes recibiendo finalmente la confirmación real de su Fuero. En las presuras grandes, dirigidas por el Rey, se señala una ciudad o villa grande por cabeza de comarca, y se inicia su repoblación. El territorio se organiza del mismo modo, y el Rey en Fuero señala límites al mismo, dejándoles una salida libre hacia el territorio árabe.

Surgen así los Comunes de la villa y Tierra queda  constituida por dos elementos principales:

a) la Villa, solo dependiente de la autoridad real. Gobernada por un Concejo local, con un código de Derecho propio, en gran parte de origen germánico, y establecido en un Fuero confirmado por el monarca. La Villa está rodeada de muralla, en la que se abren las "puertas" o "portillos", generalmente en número de cuatro, orientados a los cuatro puntos cardinales. En el interior de la villa surgen las iglesias y se forman los "barrios" o "colaciones" en torno a ellas. Desde la villa como cabeza se repuebla el territorio de una manera coordinada.

b) La Tierra, dependiente de la Villa, poblada de aldeas, y repartida en sexmas o territorios de dimensiones similares que venía, en principio, a dividir el espacio en seis partes. La organización y administración de esta Tierra era siempre similar, aunque el dominio pudiera ser de diversos tipos. Así, encontramos:

Tierra realenga, bajo la única autoridad del Rey

Tierra de abadengo, en la que el señorío lo ostenta un obispo o el abad de un monasterio.

Tierra solariega, en la que el señorío es de un noble o de una Orden Militar.

Tierra de behetría, un señorío especial en el que los pobladores tenían el derecho de elegir a su señor.

El delegado del Rey (teniente) o el delegado señorial  puesto por la autoridad máxima como su representante, era quien nombraba los sexmeros o repartidores encargados de la distribución del territorio. En principio, la Villa y sus aldeas estaban ocupadas solamente por hombres libres, regidos por un Fuero único, propietarios de la tierra. Y en cuanto a la forma de gobierno o articulación política de la comunidad, ésta era totalmente democrática. En la Villa estaba la sede del gobierno, pero la Tierra estaba en él bien representada. La Villa se divide en barrios o colaciones, y la Tierra en sexmas, y a veces también en colaciones. Los representantes del pueblo se denominaban aportellados, nombre que deriva de los "portillos" de la muralla. Cada portillo recibe el camino que viene de un área del Común, siendo dicho  área el que suele denominar colación, refiriéndose su nombre al de una parroquia de la Villa, quizás la más cercana al portillo. El nombre de aportellado se generaliza luego, y se da a todos los cargos de gobierno y representación del Común.

Los aportellados fueron sucintamente tres elementos jerárquicos entre sí, pero siempre elegidos democráticamente por el pueblo: el Juez (la máxima jerarquía del Común), los Alcaldes y los Jurados. Estos nombraban luego, y les pagaban, a los oficiales del Común, empleados con funciones concretas para atender la buena marcha de la Comunidad. Estos oficiales eran muy numerosos y variados en sus denominaciones según los territorios. Ejemplos de los mismos los tenemos como escribano, almotacén, pesquisidores, andadores, veladores de torres, montaneros, deheseros, sayones, caballeros de la Sierra, etc.

En todos los casos de Concejos libres, de realengo, los aportellados eran elegidos directamente por el pueblo, llegando a votar incluso las mujeres. Este proceso electoral se hacía generalmente hacia la fiesta de San Miguel, y los cargos solían durar un año. En los Comunes de abadengo, eran nombrados directamente por el obispo o abad. Así ocurría en Brihuega, donde el Fuero imponía que los aportellados, cambiados anualmente, eran de libre designación del Arzobispo toledano. En los territorios señoriales, la fórmula era intermedia, el cargo supremo en un Común era el Juez. La función del Juez era la de ostentar la máxima representación del Concejo. El se encargaba de portar la enseña o pendón concejil, y quien guardaba el sello que de propia

mano imponía sobre la cera para validar los documentos públicos. Junto con los alcaldes, administraba la justicia y realizaba las pesquisas previas para administrarla. Los Comunes de Villa y Tierra, como organizaciones político- administrativas que eran, tenían ciertas obligaciones hacia instancias superiores, tanto hacia el Rey en el caso de los de realengo, como a sus señores diversos en el resto de las circunstancias. Estas obligaciones pueden concretarse en dos tipos fundamentales: el pago de impuestos, y la ayuda en la guerra.

Los impuestos no eran fuertes, y la mayoría de los que se cobraban, eran destinados por el monarca o señor a las necesidades del propio Concejo. La

ayuda en la guerra se denominaba hacer hueste o acudir de Apellido, la gran fuerza castellana que se  desarrolló fue a costa de los ejércitosproporcionados por sus Comunes, que colaboraron con gran copia de gentes en las diversas campañas de la Reconquista.

Las normas del derecho público y privado en los Comunes de Villa y Tierra fueron establecidas en "corpus legales" denominados Fueros. Eran de ámbito local, comunal, y de tipo consuetudinario. La tradición regía todas las normas judiciales, y las decisiones de los jueces en los casos nuevos. Los cuerpos legales tradicionales, con gran carga germánica, eran presentados al Rey, quien venía en confirmar el Fuero a una Villa y su Tierra. En los casos de señorío o abadengo, era el señor o el obispo quien daba el Fuero y lo confirmaba, pero siempre estaba basado en la tradición jurídica del territorio y de sus gentes. En las zonas de repoblación, se aplicaron Fueros ya usados en otros lugares.

Algunos Comunes fueron surgiendo, a lo largo de los siglos XII y XIII, como fragmentos independizados de los grandes Comunes creados por los Reyes en la Transierra, en el momento de la reconquista e inmediata repoblación. 

Así, van surgiendo territorios menores que, tal los casos de Talamanca, de Cogolludo y Beleña, de Jadraque y Cifuentes, surgen posteriormente como Comunes con organización calcada de los primitivos entornos creadores.

También conquistada la villa cabeza del territorio tuvo muralla, y en lo alto de su antigua Almudena, una iglesia dedicada a Santa María. Entre los pueblos de su alfoz, hoy repartidos entre las provincias de Madrid y Guadalajara, se contaban Torrejón del Rey), El Casar, Galápagos, Valedores, Valdeolmos, Valdeavero, Valdepiélagos, Fresno de torote, El Molar, Ribatejada, Fuente el Saz, etc. Todos ellos sonoros nombres castellanos de la repoblación.

Para terminar esta trascripción Histórica  diremos cuáles son sus fiestas mayores el primer domingo de Septiembre las fiestas en honor de Nuestras Señora de la Antigua y la fiesta de Candelas el 2 de febrero, consiste en lectura desde el balcón del Ayuntamiento de la Carta de Candelas,  siendo este un escrito satírico alusivo a la cuadrilla que protagoniza la fiesta aparte de demás acontecimientos, que quizá son difícil de entender si no se es del pueblo, ha sido declarada de interés provincial, su principal fin, no lo olvidemos, es en honor a la Virgen de la Candelaria. Esta tradición lleva presente en este pueblo desde hace siglos, dura aproximadamente tres días y normalmente suele ser  viernes, sábado y domingo.

Hoy en día  se calcula  en más del doble su población "real", por lo que se ha pedido a la población que reside en el municipio  que se Empadrone, si las cifras se correspondiesen con la población real, los ingresos de la Tesorería municipal serían mucho más cuantiosos".

El Casar cuenta en la actualidad con un censo de más menos  12.000 habitantes, según los datos del padrón municipal. Sin embargo, el Ayuntamiento estima que la población real que reside en el casco urbano y en las siete urbanizaciones ubicadas en el término municipal oscila en torno a las 24.000 personas.

Por este motivo, por este motivo todos los ciudadanos deberían insistir una y otra vez en la necesidad el EMPADRONAMIENTO y así poder equiparar las cifras oficiales del padrón con los vecinos que tienen su lugar de residencia en este municipio y recordar a estos no empadronados el esfuerzo que se esta realizado para acercar los servicios públicos "a todos los ciudadanos sin excepción, También a los que teniendo su residencia permanente en El Casar  no se les exige la condición de empadronado".

En este sentido,  en buena parte de los recursos que se contabilizan en el capítulo de ingresos en los presupuestos municipales proceden de la participación en los tributos del Estado, dependiendo el 75% de esa asignación del número de habitantes de derecho de cada municipio.

Hay que decir que el demostrar cuáles son las verdaderas cifras de población de El Casar, a buen seguro que el montante económico que nos correspondió se hubiera duplicado y habríamos podido llevar a cabo un mayor número de proyectos para mejorar los servicios e infraestructuras municipales.

 


Toni Álvarranz 

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