jueves, 27 de octubre de 2016

No hagas caso de los comerciales.

No hagas caso de los comerciales.
“No hagas caso de los comerciales. Sólo quieren tu dinero”
Es una frase que me decía mi abuelo cuando aún estaba bien. Era un poco huraño.
Cada vez que venía un comercial a su puerta, la abría poniendo la mano extendida.
De hecho abría así siempre. “¿Qué? ¿No vienes a darme nada? Pues a la puta calle”
Y cerraba la puerta. Cuando empezó a estar mal, a mi me cerró la puerta en las narices un par de veces pensando que era un comercial. Y cuando le decía a la puerta cerrada ¡“Abuelo que soy yo!” volvía a abrir. “Perdona, perdona… Es que no hay que hacer caso a los comerciales”. Repetía como siempre.
Mi abuelo ahora tiene 94 años y está en una residencia. Afortunadamente allí no van comerciales a venderle cosas. No ve. Apenas oye, y sigue tan huraño como siempre.
Era un adolescente durante la guerra. Fue la historia de la cenicienta, versión pastor de Soria. Su madrastra le mandaba a pastorear los animales desde niño. Y cuando su padre murió, su madrastra básicamente le echó de casa y se quedó con todo lo que era suyo.
Le dieron unos reales para el viaje y les encasquetaron al zagal a unos primos de Madrid que trabajaban en una portería. Ahí pudo tener lo más parecido a una vida normal. Toda su infancia había sido un poco extraña. La única foto que tiene de aquel entonces era una foto de la escuela en la que sujetaba un libro bocabajo porque ni siquiera aprendió a leer. Normal. La foto, nos contaba siempre… Fue un paripé. Porque se pasaba casi todo el curso con las ovejas. Aprendió a leer aquí en Madrid, y acabó trabajando en una empresa llamada Abelló. Donde llamó cuello pato a Mario Conde varias veces.
Mi abuelo empezó a hacer negocios turbulentos en los ratos libres en Abelló. No era nada ilegal, pero un poco turbio. Rozando el trueque y el estraperlo. El cuento de la lechera llevado a la práctica. Y también era todo un tahúr a las cartas. Era un pillo.
Por eso no me extraña que desconfiase tanto de la comercial puerta a puerta.
Con el tiempo yo trabajé de comercial puerta a puerta una temporada y entendí a que se refería. Cuando vendes puerta a puerta, el cliente es el enemigo a derrotar.
Incluso si eres honrado, acabas odiando recibir tantos no es. Y como la honradez no es algo frecuente entre los comerciales puerta a puerta, se genera un discurso grupal de “vencer al enemigo”, el cliente. Como filosofía de vida. Además que tienes que lograr unos objetivos, y tu objetivo es vender algo que la gente no necesita. Porque si lo necesitasen habrían ido a comprarlo. En mi caso yo presuntamente vendía alarmas. Y os digo que poquísimas veces fueron las que al decir “somos de X empresa de seguridad” me dijeron “anda pasa, que justo íbamos a llamaros para pillaros una alarma”. Pocas veces rozando la ninguna.
Y dije presuntamente porque en teoría “no éramos vendedores”. Cuando nos acusaban de ir a venderles algo, les decíamos… (Porque así estaba escrito en nuestro argumentario) “No si nosotros no somos vendedores, somos promotores, nosotros cobramos igual vendamos o no (lo cual era mentira. Si no de que iba a ir a molestarles).” Y ni siquiera decíamos de qué empresa éramos. Decíamos la marca de alarma que vendíamos, y decíamos que estábamos promocionando un producto novedoso, que acababa de salir, ofertando un servicio especial en esa zona en exclusiva. Y también decíamos que la razón de elegir la zona es porque ese barrio habían aumentado los robos, por lo que la empresa había decidido hacer una oferta especial allí. Vamos que teníamos la poca vergüenza de meterles miedo infundado para que comprasen nuestro producto. Usando el miedo, como el PP.
Y al día siguiente a otra zona a repetir el mismo discurso del miedo.
El discurso estaba preparado de tal forma, para que si el posible cliente no nos echaba en el primer minuto, no tuviese oportunidad de hablar hasta que le habíamos explicado hasta los extras. El cliente era el enemigo a vencer. A convencer.
Al final me piré perdiendo medio mes de sueldo, por pirarme sin avisar. Me di cuenta que estaba cambiando mi forma de ser y no me gustaba.
Con el tiempo, mi padre que tenía un empleo estable y lo perdió acabó también de comercial puerta a puerta. En su caso de enciclopedias. Discutimos mucho en casa. Tanto mi abuelo como yo le dimos la tabarra a mi padre para que lo dejara desde el día uno. El necesitaba el dinero. Pero mi abuelo odiaba a los comerciales y prefería que mi padre se prostituyese a que vendiese puerta a puerta. Y bueno personalmente, yo preferiría que mi padre no llegase hasta ese extremo, pero también.
La gran diferencia es que mi padre entró de comercial cuando ya estaba la crisis. Así que los argumentarios de los comerciales en esta época eran aun más agresivos. Eran aun peores personas. Y mi padre aguantó menos que yo. El motivo por el que lo dejó él no fue como yo el sentir que timaba-mentía a todas las personas que le abrían la puerta. En su caso lo dejó porque mi padre es una persona de equipo. Y lo que no soportó fue que había competitividad interna hasta el punto de que se robaban clientes ya casi convencidos los unos a los otros. Ah! Y la guinda del pastel. Un día se fue a comer con los compañeros del trabajo, y uno le pidió prestado dinero diciéndole que se lo devolvía al día siguiente, que no podía pagar la comida. Le prestó cincuenta pavos. Al día siguiente ese tío, y media empresa habían hecho una excusión y se habían ido a otra ciudad a trabajar en equipo. Mi padre perdió cincuenta pavos por confiado. Y encima cuando llegó, y había solo media plantilla, era el más antiguo de los que se habían quedado. Le sentó mal que le dejaran fuera de la conspiración, y que no le subieran el sueldo ahora que le necesitaban para enseñar a los nuevos y iba a perder tiempo en ventas. Así que lo dejó. A las dos semanas le llamaron intentando convencerle de que volviera ofreciéndole lo que había pedido, porque las cosas les debían ir mal. Pero ya estaba retornado a la realidad no comercial. Le habíamos deslavado el cerebro en casa. Sabiendo que de lo fiel que era, los conspiranoicos que se iban a ir ni se lo habían sugerido, y le habían engañado, lo suyo habría sido intentar convencerle en el acto. Y más sabiendo que era el más antiguo y sólo llevaba unos meses… El empresario era un cabrón que sólo pensaba en el dinero. No supo ver el horizonte que se le avecinaba.
De hecho el empresario suele tener ese problema. No sabe ver dos pasos por delante. ¿Si hoy puede ganar un duro mas, porque va a preferir perder ese duro por ganar dos duros mas el día de mañana? Mejor pájaro en mano. Yo no pienso así. Yo creo que los empresarios deberían sugestionar la fidelidad. Hay varias formas de hacer que el empleado se sienta parte de la empresa, y no intente joderles llevándose la mitad de los trabajadores a otra ciudad sin avisar… La más conocida y mas modernilla, es la forma que usan empresas como Google. O empresas del mundo empresarial con cultura tribal, dinámicas de equipo cada cierto tiempo… Muchos rituales para socializar, comidas de empresa, días de paintball en comandita y cosas así. Pero eso lo que genera son soldados fieles. El método que a mi más me gusta para que el empresario sienta que la empresa es suya es el obvio. Venderle acciones. O pagarle parte del sueldo en participaciones.
De esa manera, el empleado no holgazanearía. Porque si el beneficio que se saque le reporta a él directamente, se esforzará mas. Por eso los comerciales se esfuerzan tanto. Porque las empresas de comerciales puerta a puerta les pagan a comisión. De hecho casi todos son “empresarios”. Me refiero, que las empresas para las que trabajan no les pagan la seguridad social. Son ellos si son legales los que la pagan. Pero yo no me refiero a eso. Yo hablo de empleados con todos los derechos laborales. Que si la cosa va bien, reciban una prima en participaciones, o el derecho a comprarlas o lo que sea.
Porque los comisionistas o empresarios por cuenta propia, como los comerciales no tienen ninguna garantía. Y por eso son tan cabrones. Porque de la venta que te hacen depende su pan. No pueden estar siendo amables con el cliente. Al menos amables de verdad. Tienen esa sonrisilla de tiburón contento cuando la conversación le va bien. Como ya lo han hecho tantas veces, saben con tus reacciones si la cosa va bien.
Y no sólo es así con la comercial puerta a puerta. También los que llaman por teléfono. De compañías de gas, o de compañías telefónicas. Que aunque te dicen que la conversación se graba, te mienten más que hablan. Porque tu jamás vas a poder tener acceso a las grabaciones si te timan. Esas grabaciones sirven para protegerles a ellos. Porque ya hay demasiada gente como mi abuelo que odia a los comerciales.
A ti te pueden timar con total libertad aunque les graben. De hecho si lo hacen bien, si te mienten tal y como les han enseñado encima les premian.
Lo normal es que las empresas premiasen a los trabajadores que traten bien a los clientes, no a los que les mienten. Lo normal es que los premios los recibiesen por excelencia profesional. No por venderle hielo a los esquimales. No son profesionales. A no ser que sean ladrones y timadores profesionales. Los comerciales en crisis salen de entre las piedras como hordas de hormigas rojas dispuestas a morder todo lo que se encuentren y luego volver al hormiguero a celebrarlo.
Me preocupa que si al final gobierna el PP, haga otra reforma laboral, como circula el rumor en los mentideros políticos. Porque entonces tenemos todos los mismos derechos laborales que los comerciales. Imagina ir a una peluquería que el peluquero no tiene un sueldo. Cobra a comisión en función de lo que te venda. Vamos a acabar todos con los peinados más caros.  Nos van a intentar tomar el pelo hasta en la taquilla de Metro. ¿Señor? ¿Seguro que no le merece mejor la pena comprar diez metro buses en vez de uno? ¡Que ahora va a subir el precio! Y luego baja y te comes nueve billetes a un precio inflado. O te das cuenta que ni siquiera te ha vendido billetes. Te han vendido estampitas. Con una nueva reforma laboral con menos derechos nos vamos a convertir en un país de timadores. Y entonces cuando los comerciales de alarmas vayan vendiendo puerta a puerta… Y digan “han subido los robos en este barrio”. Sera verdad. Porque ellos están presentes.
Con una nueva reforma laboral, unos tendrán menos derechos y otros más. Me refiero, los trabajadores perderán derechos. Los empresarios ganaran derechos. Por ejemplo ganaran el derecho de pernada, que perdieron en la edad media y quieren recuperarlo.
Aunque en muchas empresas ya lo tienen. Todos conocemos la típica historia de alguien que se ha folleo al jefe para que no les despidan. En fin. Triste país. No te fíes de los comerciales. Y menos en época de crisis. 
Más cuánta razón santa tiene el mancebo en sus palabras, que por triste que parezca  por culpa de una tostadora malsana, 12 meses cobraba esa empresa que con el incauto jugaba a 120 euros mes  señalaba, por los libros  que de zopenco me sacarían, a de regalo como buen cliente tostadora te impone, para el desayuno con tostada y mermelada decía, por cuanto mas que alegría, que por fin desayunaría como en gran restaurante  de la Granvia.
Y cuando se fue yo decía, que he firmado  y para que yo quería unos libros que nunca leería, pero me consolaba, con dos tostadas al día yo desayunaría, más que las  tostadas al año 1.440 Euros  me salía, coño con ese gasto ni para pan de molde tendría, joder con el embaucador que sin dinero y sin desayuno me dejaría.   (Ahora aplicarse el cuento)

A. Álvarez

Al insigne profesor Emérito y Autodidacta de literatura clásica y moderna.


Al insigne profesor  Emérito y Autodidacta  de literatura clásica y moderna.
En cierto círculo de juntas de distrito o asociaciones de vecinos, no ven a bien que un pobre grupo de teatro altruista y sin fin de lucro, lleven a cabo la obra de teatro La venganza de la Petra,  tan bien titulada “Donde las dan las toman”, es una obra de teatro de Carlos Arniches, que se estreno en Madrid  el 13 de abril del 1917, Manolo y Petra son un matrimonio lleno de problemas. Él es un vividor que descuida por completo la atención a su esposa. Ésta decide tramar su venganza, con el objetivo último de recuperar a su esposo. Para ello su padre Nicomedes, su madre Nicanora y su criada Eudosia colaborarán con ella, joven natural de Madrid, está casada con Manolo, hombre noctámbulo, mujeriego y vividor que, aunque quiere a su mujer, no se resigna a perder su vida de soltero.
Petra ama a su marido y para atraerlo al redil conyugal utiliza una estrategia infalible en estos casos: darle celos. Ayudada por su padre eje central de toda la trama que desde su cama reina y manda en su casa, Petra llevara a cabo su “Venganza” hacia su marido. Este clásico argumento es el soporte sobre el que Carlos Arniches, con su habitual maestría, construye una completa galería de personajes enraizados en la comedia española. El gracejo e ingenio del lenguaje, lo acertado de los conflictos y situaciones y el perfecto acabado de los personajes, hacen que la risa y el entretenimiento estén completamente asegurados.

Esta obra es tachada de ir en contra de la libertad de la mujer, que la degrada, la trata como un objeto y no entra dentro de los varemos de la filosofía y directrices de la cultura que quiere trasmitir dicha asociación a los vecinos del barrio.
Se puede ser retrogrado el personaje, que ha prohibido la realización de dicha obra de teatro  en los centros culturales del barrio, si esto ha sucedido en un barrio de Madrid, un barrio obrero y de vecinos de renta media baja, un miembro de dicha junta vecinal, con unos enormes conocimientos literarios , conociendo perfectamente las obras de teatro de  origen fascista dice que dicha obra no se puede representar  yo le digo a este Emérito profesor de literatura con gran conocimiento de obras franquistas , que no se ha molestado en leer la obra  ni saber que el Sr. D. Carlos Arniches Barreda , fue un comediógrafo español de la Generación del 98, fecundo autor de sainetes y comedias, se recuerda sobre todo como pintor de los ambientes populares de Madrid, cuyo chulesco y  y castizo lenguaje supo recrear de forma inimitable, inspirándose en la zarzuela, en el teatro  Horas  del siglo XIX (Diecinueve  por si no lo entiende el erudito que ha prohibido dicha obra), aunque con preocupaciones propias del Regeneracionismo. Desde entonces, los peculiares personajes madrileños de su teatro son interpretados siempre hablando de una forma característica muy redicha y con la sílaba recortada, pese a que la intención del autor era caricaturizar ese Madrileñismo de baja estofa que sin embargo tan bien supo destilar. Recogió algunos sus sainetes en del Madrid castizo de dicho siglo XIX ( Diecinueve por si no lo entiende el erudito que ha prohibido dicha obra)  del Madrid castizo y popular y creó un género cómico nuevo que denominó tragedia grotesca', donde expresaba sus inquietudes sociales y regeneradoras con tinte republicano; en palabras del mismo autor, aspiraba "a estimular las condiciones generosas del pueblo y hacerles odiosos los malos instintos burgueses, del 1921 , con sus sátiras  con la obra del 1916  en contra del machismo y la señora trevelez, donde se critica a la juventud burguesa, ociosa y desocupada, que con sus crueles bromas no toma en consideración los sentimientos de los demás , de ese pueblo llano y generoso que tanto trato.
Al Sr, Erudito en la literatura Española diremos que D. Carlos Arniches  nació  el 11 de octubre de 1866 en alicante viviendo  la crisis del final del reinado de Isabel II ,constituye el cuarto y último período en el que se suele dividir el reinado de Isabel II de España. Comienza en marzo de 1863 con la caída del gobierno de Unión Liberal del general Leopoldo O´ Donell  y termina con la revolución de 1868 que puso fin a la Monarquía de Isabel II, que marchó al exilio y abrió la nueva etapa de la historia contemporánea Española  denominada el “Sexenio Democrático” del 1868 a 1874, yo redactando en un perfecto castellano, con un abanico de la época , dijo al Sr. Lumbreras  de la asociación Vecinal , que si a D. Carlos Arniches  es censurado , le imploro que también censure a los que a continuación redacto  al gran abanico de personajes que vivieron en la época  de el Eminente D. Carlos Arniches , hay muchos más , pero creo que con estos tiene lectura para censurar suficiente hasta que se jubile o se vaya del puesto que tan honorablemente se gano en unas elecciones vecinales , los que vivieron en dicha época fue amplio, tanto en pintores, ilustradores, dibujantes, escritores, dramaturgos y periodistas, entre ellos el poeta satírico Manuel del Palacio (1831-1908), José María Gutiérrez Alba (1822-1897), así como el escritor y comediógrafo Vital Aza (1851-1911). Dos mujeres, la poeta gallega Filomena Dato (1856-1929) y la literata madrileña Julia Asensi (1859-), así como el articulista, humorista y dramaturgo Pablo Perrellada y Molas (1855-1944), con el seudónimo Molitón González; el escritor y periodista Pere Barrantes (1850-1912)  y el dibujante, caricaturista y humorista gráfico Apeles Mestres (1854-), considerado como el creador de las bases de la historieta moderna. Con el seudónimo Miquis, el crítico literario de origen asturiano Juan Ochoa Betancourt (1864-1897); con artículos humorísticos y novela; el periodista y poeta zaragozano Luis Ram de Viu (1864-1906): el también periodista, escritor, dibujante y arqueólogo Francisco Hernández Sanz (1863-1949); el dibujante y caricaturista extremeño Ramón Cilla Cáceres (1859-1937) y el ilustrador madrileño Eduardo Sáenz Hermúa, con el seudónimo Mecachis. Entre los más jóvenes publicaron los ilustradores barceloneses Antoni Utrillo (1867-1944) y Josep Triadó (1870-1929);  el pintor y crítico de arte Manuel Rodríguez Codolà (1872-1946), que fue profesor de la Escuela de Bellas Artes de Barcelona; el artista y dibujante de origen uruguayo Joaquín Torres-García (1874-1949), que utilizó el seudónimo Quin Torras; el caricaturista e ilustrador de origen filipino Joaquín Xaudaró (1872-1933); el ilustrador barcelonés Isidre Nonell (1872-1911) y el dibujante madrileño Xavier Gosé (1876-1915).
Y por ultimo le diré que D. Carlos Arniches falleció cuatro años después de la formación del espíritu nacional en España del 1939, D. Carlos Arniches falleció  el  16 de abril de 1943 en Madrid, solo terminar diciendo a mi amigo el Sr, Erudito  en literatura, que D. Carlos Arniches, cómico encubre una emoción grave que sirve para introducir la crítica, el humor negro o la tesis social. Entre sus restantes títulos cabe recordar  Entre otras obras del autor cabe mencionar Casa editorial (1888, su primera obra), La leyenda del monje, Los aparecidos (1892), El Cabo primerio (1895), El Santo de la Isidra (1898), Doloretes (1901),  El Puñado de Rosas (1902),El pobre Balbuena (1904), Las estrellas (1904),Alma de Dios (1908),Mi Papa (1910),La primera conquista (1910), Genio y Figura (1910), El amo de la calle (1910), Gente menuda (1911), El príncipe casto (1912), La Casa de Quiros (1915), Serafín , el pinturero (1916),La señorita de Trevelez (1916), La Venganza de la Petra (1917), Que viene mi Marido (1918),Los Caciques (1920), No te ofendas Beatriz (1920),La Chica del Gato (1921),Don Quintín , el amargado (1924), El último mono (1926),  El Señor Adrian , el primo (1927),El Solar de Media capa (1928), Para ti es el Mundo (1929), El señor Badanas (1930), La diosa ríe (1931), Yo quiero (1936), El Padre Pitillo (1937), El tío Miserias (1939) y su última obra, Don Verdades (1940).
Caballero no se dé que tendencia política era, se que durante la guerra Española se marcho a Buenos Aires que después de la guerra volviera a España, pero no podemos confundirnos con su hijo Carlos Arniches Moltó , nacido en Madrid,  (24 de setiembre de 1895-Madrid, 12 de octubre de 1958). Arquitecto e intelectual español de la generación del 25, autor del Hipódromo de la Zarzuela de Madrid junto con Martín Domínguez, obra en la que colaboró el ingeniero Eduardo Torroja. Era el mayor de los hijos del escritor Carlos Arniches.
Por lo que creo, que de buenos ciudadanos y camaradas, es poder reconsiderar una acción tomada a la ligera, por un impulso sin conocimiento de la obra, mas cuando dicha obra ya se realizo en años anteriores y representados en las instalaciones del distrito que hablamos.
No damos nombre, ni partido político, ni asociación, ni junta de distrito, donde ha sucedido este hecho, por no crear malestares innecesarios y dar protagonismo al insigne profesor  Emérito y Autodidacta  de literatura clásica y moderna, según mis datos  y no se cree un enfrentamiento social.
Antonio Álvarez Herranz