domingo, 10 de abril de 2016

Cabo 1º Herranz

El titulo de Reservista Voluntario Honorífico según la nueva ley de Carrera Militar lo pueden conseguir  todos aquellos que pasaron su S.M.O.  Y sirvieron desde sus unidades con una conducta y un expediente o historial intachable, aquellos que obtuvieron ascensos, y que tengan cumplidos los 40 años de edad.
También  todos aquellos veteranos de guerra que durante su vida civil o militar no tengan ninguna condena por delito doloso, informes desfavorables   civiles  como militares, no tienen que estar privados de Derechos Civiles y que se acredite su buena conducta ciudadana mediante declaración jurada, etc.
Normalmente la tramitación del expediente de Reservista Voluntario Honorífico es lenta y minuciosa, pero una vez recibido el título lleva consigo aparejada la adscripción de una Unidad, Centro u Organismo del Ministerio de la Defensa, manteniendo una especial vinculación con las Fuerzas Armadas.
 Yo hace unos días tuve el privilegio de recibir el Diploma referenciado que han tenido a bien concederme, claro que, atendiendo a mi solicitud y al amparo de lo expuesto en la disposición transitoria undécima de la Ley 39/2007, de 19 de noviembre, de la Carrera Militar, con ello quiero  dar las gracias, porque realmente para mí  ha sido la satisfacción el servir a mi país y continuar haciéndolo  dentro de mis limitaciones.
Bien analizado, no deja de ser un gozo, aunque sea  cuando he llegado a los  cincuenta y cuatro años, parece mentira que después de tanto tiempo en la reserva voluntaria me conforme con tan poco, es un simple papel de un cuidado diseño  que con el marco adecuado a los distintos  diplomas  y  nombramientos servirá para decorar un espacio en mi rincón preferido donde diariamente paso muchas horas de lectura, escritura y de enlaces amigables a través del ordenador.          
Realmente tampoco deja de ser un simple formulismo injertado en la Ley de la Carrera Militar, cuya concesión no es de iniciativa ni cumplimiento espontáneo, aquí pues es donde radica mi alegría de ostentar dicho diploma, debo manifestar eso sí, que los trámites de solicitud han resultado como no podía ser de otra forma en cumplimiento de un orden militar, como verdaderos Caballeros cuales son los que forman parte del Ejército español.
Y en esa lámina en la que figura mi nombre, rememoro mis 27 años acaudalados de ilusión  y compromiso  desde el preciso momento en que me incorporé a filas tercer remplazo 1979. Unos años de jornadas encadenadas, tras dejar el colegio San Fernando,  que me enseño el orden las filas y  la disciplina ,un internado que me enseño a vivir un régimen de órdenes a golpe de silbato, lo cambie por vestir de uniforme y cambie el silbato por el cornetín , por nuevas jerarquías de mando y guía un nuevo ambiente, otras  costumbres, nuevos  amigos  con los que viví diversas pericias y  alguna que otra borrachera , que en el transcurso del tiempo resultaron ser compañeros como hermanos y otras complacencias al saberse cumplidor y servidor. 
 En definitiva vivir, conquistar, compartir valores y con honradez preservarlos, también en la lámina van acumulados recuerdos, casi los palpo con otro sentido inexplicable pero con ecos que perduran, la instrucción, Jura de Bandera, Cursos de Radio, curso ABQ, curso de tiro y mi primer ascenso realizando el  curso de Cabo(  el tomatero decían) , Maniobras, el primer permiso añorado, la correspondencia, el amor de la que es hoy mi mujer  Carmen  que fue la fuerza y que me dejo ser  y seguir  enamorado del ejercito , el ascenso a Cabo 1º .
En la lámina, en suma, además de figurar todas mis impresiones, atisbo de manera íntima, todos los sinsabores, dolor y lágrimas ocasionados a mi familia durante mi largo período de servicio  en los años que lo he estado realizando ,este es el epílogo que yo quisiera desquitar, pero es irreversible. Me consuela saber que lo soportaron orgullosos de mí. Para ellos debería ser el Diploma.
Este  diploma del  nuevo servicio a prestar  al Ejercito Español es para mí una pantalla de cine o una televisión  panorámica, donde se proyecta  mi historia como la de mis compañeros, en ella puede salir a la luz una parte de de la historia de España,  que quiere ser enterrada por algunos  otros desean  que se  olvídese  el servicio que yo y otros participamos.
Así pues, ante tan valioso tesoro en forma de pergamino que he obtenido, sólo puedo manifestar y lo pregono, mi repetido agradecimiento al Ilmo. Jefe del Estado Mayor del Ejército de Tierra y a mi mujer e hijos que me ha soportado toda mi vida en silencio.
Hoy paso como cabo  primero  a la reserva Honorífica  con un nuevo destino, mi  incorporación  al regimiento del pasado , regreso al goloso a mi inolvidable Regimiento en el que me vio nacer como militar con dieciocho años , El  regimiento de infantería acorazada Alcázar de Toledo 61 ,  esa octava compañía de carros de combate  que muchos llaman tanques , con nuestro rinoceronte Blanco pintado  al lado de ese cañón de 105 , la  ametralladora  coaxial de 12,70 y la antiaérea de 7,62 , Carros de Combate AMX30 ya desaparecidos y cambiados por los leopard II.
 Lógicamente, recrearse en cada secuencia sólo depende del grado de complacencia, pues a modo de película de hazañas bélicas  las imágenes  me conceden   el privilegio de permanecer  como fotos fijas de mi pasado, usar la denominada moviola  de lo retrospectivo e incluso acelerarla para olvidar lo que de ingrato y penoso supuso esos días fuera de casa sirviendo a la patria , no importa ni las horas empleadas ni que sus argumentos  sean de repetición a modo de película en los servicios anuales  ,servicios que  tuve que ocultar a la familia y a los amigos durante algún tiempo, por que de seguro no me entenderían como es de suponer, igualmente en la lámina se esconden impresiones personales inconfesables, todos somos humanos acarreando nuestros defectos pensando si en alguna ocasión no supimos cumplir fielmente con nuestro deber.
Cabo 1º Herranz





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