martes, 12 de abril de 2016

El Casar, un Pueblo por conocer

El Casar dista 28 kilómetros de la capital de provincia Guadalajara El Casar pertenece al partido judicial de Guadalajara y se sitúa en la Campiña Baja. Dista 28 km. de Guadalajara y 38 km. de Madrid.
La Historia  de la población “El Casar” es silenciosa y poco hinchada de aconteceres. Fue conquistada a los moros, según leyendas los caballeros de Sepúlveda, que le dieron el Fuero de aquella tierra, el hecho  es que por donación del rey castellano pasó a los dominios de los arzobispos de Toledo, siendo en el año 1.127 dado que el Papa Honorio confirmó al arzobispo Raimundo esta donación, junto con otras cercanas que el rey le había hecho. En esta forma, estuvo varios siglos, bajo la dependencia directa del pueblo de talamanca, que le dio el apodo ese natural  odio declarado, hacia el lugar que se le anteponía, hizo que, cuando en el siglo XVI el monarca Felipe II la sacara de la mitra toledana le eximiera de la jurisdicción de Talamanca, los
Casereños cambiaran de nombre, pasando a llamarse el lugar el Casar de Monte Albir, con el que fue conocido mucho tiempo, cuentan que las gentes  del pueblo del Casar  les costó muchas prebendas para dejar  la jurisdicción del pueblo de Talamanca.
Unos de los monumentos  más importantes son  Iglesia del siglo XVI La Iglesia es de tres naves separadas por arcos de medio punto apoyados sobre pilastras toscanas. Está cubierto con bóveda de cañón con iconografía sagrada. Dista el retablo del siglo XVII acertadamente restaurado.
 El Calvario, y donde la vista se encuentra con un panorama sorprendente. A los pies se extiende, el valle del Jarama que pasa el rio que le da nombre  con sus aguas lentas y tranquilas al fondo como torres de un castillo fraguado y enclavado en la tierra se alza las sierras centrales en un azul espectacular , se divisa desde el Guadarrama remoto al Ocejón, alto Rey y toda la Somosierra, en invierno es una alegría a los ojos  las sensacionales vistas , es difícil ver la  gran cantidad de serranía de un solo golpe, los atardeceres se tiñen de rojo los cielos despidiendo al sol del día , dando la
bienvenida  a la noche estrellada sobre las cumbres  y los valles que desde aquí se divisan , por eso se construyó el calvario , pienso yo , son ruinas del siglo XVII  de ladrillo abierta con unos arcos altos y semicirculares, abierta a los aires de las sierras que desde allí se divisan , en su interior tres estatuas en piedra representando a Cristo crucificado y a los dos ladrones a sus lados, en la actualidad se están restaurando por parte del obispado dejándolas como nuevas  y se puede leer  «Este Calvario y Vía Sacra hizo a su costa el bachiller Diego López Canónigo de Santa María de Arvas presbítero del Casar a Gloria y honra de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo Rueguen a Dios por él año 1648»
Este pueblo también guarda sus cinco coronas de agua ,la fuente del “Rosario” la de la “Nevera” y la “Fuentecilla de abajo u de los dos caños ” que guarda  lugar  y agua seguramente con la “Fuente del Pilar” desde ahí nos podremos  adentrar en el monte de encinas y carrasca  para encontrar la fuente del “Tío
Crispín “ donde bajan los corzos, rebecos  y conejos a beber las tardes  de  todo el año .Cuentan  También los Casereños que desde la fuente de la nevera , llamada así por el frio de sus aguas , escondían en tiempos de posguerra los burros en dicho lugar una vez cogido el grano de las Heras , que  con el grano para  moler  y posteriormente  vender de estraperlo , cuentan que cada burro cargaba tres sacos con un peso aproximados de tres arrobas  , que
bajaban por el camino oscuro y a cubierto por la noche  a lo que hoy es el Coto para coger  el camino de talamanca hacia los molinos que habían en el rio  Jarama , también comentan  que los Guardias civiles de la población hacían la vista gorda dado el
hambre que ellos pasaban de los sueldos  ridículos que cobraban , otro casereño salta y dice , pasaban más hambre  que un maestro de escuela , que también apadrinaba el pueblo  para que no pasaran hambre  ni ellos ni su familia , pues a la guardia civil  le daban grano  y cereales  para que alimentaran los cerdos que criaban , para que no pasaran hambre.
Como se deriva  de lo mencionado “El Casar “es un sitio para vivir y para sentir la naturaleza.
Antonio Álvarez





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